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  1. Dune

    15 abr 2015

    Normalmente suelo intitular mis entradas con una sola palabra, cuya soledad sea precisa, justificada y potente. Una palabra que sin referirse al quid de la cuestión, la metonimice a la perfección. No obstante hoy me referiré a Dune, la intemporal y aclamada cúspide de la ciencia ficción, con la palabra que se merece, Dune justamente.


    Una duna, el desierto, sin agua. Arrakis. Un paraje insondable, perdido en confines inimaginables de un futuro oscuro que va más allá del año 10.000. Frank Herbert imaginó un mundo, o mejor dicho, un macrocosmos de varios mundos que se verían plasmados en su obra de 1965, que a pesar de lo antigua sigue siendo vigente en muchas capas de la preocupación humana. Si bien el género de la ciencia ficción ya lo habían labrado bien autores fundacionales como Isaac Asimov o Phillip K. Dick, de aire más distópico, Frank Herbert logró una proeza, considerada el triunfo de la imaginación o uno de los monumentos de la ciencia ficción, al llevar a cabo su proyecto que tantos años le costó incubar y luego ultimar: Arrakis, un planeta de castigo, desértico, que da cobijo a los Fremen, donde coexisten fuerzas opuestas al borde de la destrucción por la especia, una sustancia cercana a la ambrosía de la mitología griega y codiciada hasta cotas enfermizas.

    ¿Qué es Arrakis? El calvario e iluminación. En mitad de una vorágine de conflictos geopolíticos e interplanetarios, Paul comienza la que será la odisea de su vida, su calvario pero también su iluminación. Sería algo redundante narrar o resumir los detalles de la historia que se desarrolla a lo largo y ancho de Dune, puesto que se trata de una obra que, por un lado, es largamente conocida y leída; por otro, no me interesa perderme en las batallas familiares, en los entramados de espionaje y traición entre tantos personajes, sino en lo que llegan a trascender.

    Dune es para el lector detallista, observador, el que disfruta imaginando al milímetro el lugar descrito en cada línea, página. Nos da lecciones de moralidad, de religión, de ecologismo, de guerra, paz, política, amor, humanidad. La trama comienza en mitad de un surgimiento de hostilidades entre dos casas nobiliarias antagónicas, los Harkonnen y los Atreides. Recordándonos ahora a los celebérrimos Game of Thrones, y sus muy intrincadas historias de conspiración familiar entre casas nobles, nos vemos inmersos en el viaje físico y espiritual que Paul Atreides toma al comienzo del libro. Se nos enseña que el dolor y la disciplina rigen este nuevo orden de este futuro tan lejano, donde la religiosidad y el misticismo toman las riendas nuevamente para coexistir con el progreso tecnológico desmedido. Son dos los temas que más me llaman la atención: el ecologismo y el misticismo.

    Arrakis es la América que los europeos (Harkonnen, Atreides, el Imperio) hicieron suya. Los Fremen son los nativos que viven en simbiosis con el ecosistema, que existen porque tienen valiosas lecciones que dar todavía a los foráneos. En un planeta tan hostil y cruel, cada gota de agua cuenta, y es por eso que disfruté tanto con cómo logra el autor hacernos ver la necesidad tan vital que tenemos del agua, recurso preciado e insustituible. Los Fremen visten los stillsuit, trajes especiales dotados de conductos pequeños que retienen toda la humedad que desprenden sus cuerpos a través del sudor para recuperarla y aprovecharla nuevamente en una suerte de depuradora natural integrada.

    Los desplazamientos se hacen de noche, y cada gota de agua se cuenta; solo los watermasters son los encargados de gestionarla y contabilizarla. El agua es un bien preciado incluso después de la muerte: cualquier cadáver sigue siendo carroña valiosa, pues sus fluidos siguen teniendo agua en su composición. Los dew collectors son también vitales para absorber el rocío impregnado en las plantas. Cuando un guerrero reta y vence en un combate individual, su trofeo es ni más ni menos que el agua del rival. Así pues, se nos muestra una sociedad hiperconcienciada con la necesidad de una gestión óptima de los recursos junto con una actitud no dependiente hacia los mismos. 

    Errar por Arrakis es un tormento sin tregua: los terribles gusanos de arena custodian los desiertos como criaturas que acechan desde un plano espectral, enterrados bajo miles de metros. Su percepción del sonido es demasiado buena como para pasar desapercibido. Es necesario imitar el ritmo y la cadencia rota de la naturaleza, saber andar fundiéndose con ella. E incluso, puede que sea necesario domar a tales engendros, montándolos como signo de poderío incuestionable.

    Es así como, a base de repetir una y otra vez la temperatura, la sed, el sol, la sofocación, vivimos inmersos en una preocupación constante por el agua y por la supervivencia. Arrakis es la venganza que el Planeta Tierra invocaría sobre nosotros antes de morir consumida por nuestro desenfreno.

    En otro orden de cosas, la religión de Dune está increíblemente bien hilvanada. Existen numerosas confesiones descendientes del actual Islam o cristianismo, así como prácticas ecuménicas normalizadas, con un nivel de laicismo puesto en práctica muy envidiable por parte de nuestros gobiernos reales. Por un lado, nos choca que con el progreso tecnológico que a tantos años luz ha llegado, sea necesario fundamentar la vida otra vez en la religión, imbuyéndola de un sentido casi luterano, donde la predestinación es entendida y aceptada con asiduidad.

    Por otro lado, parece como si fuera casi inevitable volver a una percepción cosmogónica y animista del universo. La religión de Dune trasciende la realidad palpable y sirve como motor de reflexión, de concienciación, de autocontrol y de aprendizaje, pero despojada de toda fachada tradicionalista. Existen rituales, oraciones y letanías, pero a título siempre individual y de entrenamiento espiritual; no existen, de una vez por todas, concepciones meramente teístas que describan a un mesías al que habrá que seguir para siempre sin proponer alternativas a vacíos epistemológicos, filosóficos o incluso de la ciencia ecológica. Existe sin embargo la esperanza por parte de los Fremen de una Tierra Prometida, de un Mesías que se personará y guiará al pueblo a su particular cónclave predestinado, lejos de la tierra que tantos años lleva castigándolos. 

    Y esto, precisamente es fruto de la adoctrinación por parte de las Bene Gesserit, orden matriarcal de sacerdotisas con una fuerte herencia monoteísta y apologética.  Eso es porque existen órdenes sectarias, organizaciones y creencias integristas que, desafortunadamente, siguen poblando las mentes de muchas personas de este particular universo. De modo que... ¡no, la ceguera hacia la racional regresa cíclicamente, vuelve!

    Los personajes de Dune son conscientes de sus cuerpos a niveles totales, desde el puramente fisiológico hasta el psicomotriz, pasando por estados de autoconocimiento neural. Hasta existen modos de controlar a alguien mediante técnicas pseudotelepáticas. Los supuestos poderes que surgen a lo largo del libro son las futuribles evoluciones de las técnicas de respiración o meditación de muchas artes marciales, por ejemplo, pero llevadas al máximo y aderezadas con el toque místico adecuado.

    El autor consigue con destreza inigualable plasmar con pasmosa frialdad y exactitud el discurrir de los pensamientos de cada personaje de forma que haya dos capas que el lector recibe, la que comparte con los personajes y la otra, a la que tiene secreto y privilegiado acceso, que se sucede en los flujos de conciencia de los personajes. Hablan de cuánto tiempo tardan a reaccionar sus músculos, los segundos vitales y programados que transcurren antes de matar a una persona, o qué tipo de conexiones neuronales realizan y si van a servir para contraatacar a tiempo o esquivar.

    El plano de los pensamientos de Dune es grueso, interminable y denso, casi más que el plano de los hechos, motivo por el que hago un llamamiento a los que prefieren libros rápidos con acción literal, para que vayan con cuidado si no quieren ser decepcionados. Dune es una historia atemporal, clásica, imperecedera, podrán pasar miles de años y seguiría dándonos lecciones por lo transcendente de sus temas.

    I must not fear. Fear is the mind-killer. Fear is the little death that brings total obliteration. I will face my fear. I will permit it to pass over me and through me. And when it has gone past I will turn the inner eye to see its path. Where the fear has gone there will be nothing. Only I will remain.

    - Bene Gesserit Litany Against Fear

    Y, a modo de bonus, dejo una muy posible referencia del tema de Adam Freeland, Mind Killer, a Dune:


  2. Survival

    10 ago 2012

    To be cast away, forsaken, very far away from the very civilization: that is what happened to poor Robinson Crusoe. Time passes by and the wretched things seem to be really evident to him while the good ones are just obligatory needs. When one reads Defoe's tale of double moral and religious repentance, destiny itself is put into question: whether our lives are just the lesser intricacies of an allmighty God or the result of unexpected causality is something far beyond the capabilities of Crusoe:

    Thus my fear banished all my religious hope; all that former confidence in God, which was founded upon such wonderful as I had had of His goodness, now vanished; as if he that had fed me by a miracle hitherto, could not preserve by his power the provision which he had made for me by His goodness.

    His confidence in divine protection is wiped away and now his seeing a group of merciless cannibals is the same as waking up from a never ending dream. Once his fear overcomes his faith, reality shows its innermost fangs. Cannibals will discover him and devour him, feasting with the flesh of a Christian, being this one of the most horrid experiences Crusoe has ever imagined. Now he is the God, now he will kill them in the name of God, which should remind us of the Crusaders who relied on faith to label their slaughter as righteous. Remorse invades Crusoe's mind when he is devising his plan to kill the cannibals:

    [...] what authority or call I had to pretend to be judge and executioner upon these men as criminals, whom Heaven had thought fit for so many ages to suffer unpunished to go on, and to be, the executioners of His judgements upon one another; also, how far these people were offenders against me, and what right I had to engage in the quarrel of that blood which they shed promiscously one upon another. I debated this very often with myself thus; -How do I know what God Himself judges in this particular case? It is certain these people do not commit this as a crime, it is not against their own consciences reproving, or their light reaproching them. They do not know it to be an offence, and then commit it in defiance of divine justice, as we do in almost all the sins we commit.  They think it no more a Crime to kill a Captive taken in War, than we do to kill an Ox; nor to eat human Flesh, than we do to eat Mutton. 




    It is therefore by his own musing that Crusoe, the righteous Christian under God's blessing, reaches a conclusion far beyond Christian justice: that Cannibals are not sinners at all, that the one who kills today cannot blame the other who kills tomorrow. Is there sin, God's surveillance, anything related to repentance? No, only nature's atavistic drive... To survive.

    Quotes taken from Collins Classics 2010 edition, pages 133 and 146.

  3. Zarafah

    16 ene 2012

    Girafa té una sonoritat que indubtablement ens és forana. Potser no és obvi, però si hom retorna a la preada etimologia veurà que prové de l'àrab zurafa, que així mateix és una variant fonètica de zarafa, traduïble com "encisadora" o "preciosa".

     Jirafa tiene una sonoridad que indudablemente nos es foránea. Quizá no sea obvio, pero si se regresa a la preciada etimología se verá que procede del árabe zurafa, que asimismo es una variante fonética de zarafa, traducible como "cautivadora" o "preciosa".

     Font: Zarafa, Michael Allin, Barcelona: Editorial Apóstrofe, 2000

  4. Pajar

    11 nov 2011

    No suelo acompañar mis fotografías de texto para no condicionar la recepción, pero en este caso merece la pena comentar que se trata de un perro sin nombre al que solía cuidar de vez en cuando. Era huraño, se escondía en su caseta y a veces se dejaba entrever en mitad de los matorrales. Cuando los rayos de sol tornaban cálido su lecho, permitía que le acariciaran la panza.




    Probablemente siga oliendo a cánido el pajar.



  5. La entrada de hoy versará sobre un aspecto poco materializable en un blog de esta índole. Me gusta diseccionar textos (como decía un sabio profesor de universidad que tuve) y contemplar al milímetro sintagmas, palabras y matices. Pero con la música, el nivel de análisis varía notoriamente, máxime cuando no soy musicólogo ni aspiro a realizar un análisis formal. Me interesa emplear las palabras que creo que sí pueden contener todas las sensaciones que me da este tipo de música. No desdeño cualquier tipo de análisis avanzado, experto, que hable de términos precisos; de hecho lo envidio, lo anhelaría, pero por ahora me limitaré a intentar describir la música como un profano, pero con todo lo que me suscita.

    Os hablaré del Drum and Bass, el subgénero de la música electrónica con un alto número de beats por minuto y consistencia aparentemente insípida, monótona. Más concretamente hablaré de lo que los gurús han llamado Liquid Funk, un subgénero dentro del Drum and Bass con unas líneas más melódicas, pausas mucho más sugerentes y un trasfondo un poco deshumanizado, relegando el baile a un segundo plano y dando énfasis en el potencial para la relajación y meditación que estas canciones tienen.

    De los principales estandartes que capitanean este movimiento, destacaré Bungle, que se ha convertido para mí en un referente de todo el Drum and Bass.

    Bungle, brasileño y cada vez más pródigo, es ante todo un artista: se nota que en sus canciones es preciso anhelar cierto sosiego, cierta sensación de liberación (o incluso sublimación) que se caracteriza por un patrón estructural bastante sólido. Me explico: en cualquier canción de Bungle se aprecia un inicio sugerente, líquido (en todos los sentidos), que nos hace evocar océanos y parajes inacabables. Se desarrolla de forma sutil y progresiva hacia los característicos beats del Drum and Bass y lo acompaña de graves (aquí es preciso escuchar su música con buenos altavoces, al menos 2 + subwoofer) que parecen interferir con unos agudos y medios alegres, enérgicos y resonantes. Luego, en el "nudo", viene la pausa, mucho más sosegada y meditabunda (aquí se minimizan los graves y se neutralizan los beats), y finalmente regresa con lo que vendría a ser el "chorus" final, donde parece que todos los elementos de la canción pugnan en busca de un nuevo orden. La conclusión, sibilante, nos tiñe los oídos de colores débiles y nostálgicos... La canción termina casi sin que lo notemos. Aquí un ejemplo de East of Underground de Dub Tao, bajo el tamiz de Bungle con su propio remix:



    La resonancia es un recurso recurrente en Bungle. Emplea el efecto eco con muchos efectos de sonido y dota en términos generales a sus canciones de una sensación onírica, de ensueño total. La canción Close your Eyes da fe de ello, invitándonos a este mencionado estado de relajación.



    En el 2007 lanzó su primer LP en formato de CD Down to Earth, con un conjunto de canciones tematizado e incluso cronológicamente coherente, presentándonos la historia de un viaje a Marte, un descubrimiento, y un regreso. El sentido de "Down to Earth" nos hace entender lo necesario que es ser pragmático cuando estamos viajando "por otros planetas". De entre todos ellos, destacaría el tema Back to Mars que me recuerda muchísimo a mi abuelo, pues lo escuché por primera vez el día después de que muriera. Me hace pensar en un retorno entendido de muchas maneras...



    Move On (lanzado en el vinilo Syntax Audio 3 en el verano de 2009) es la que yo considero la "Oda al Movimiento", la canción perfecta que me hace imaginar un videojuego total con un movimiento infinito, quizás en unos paisajes atemporales. Sus constantes idas y venidas en este círculo interminable me hace meditar sobre el mismo infinito. "Perfección" y "Movimiento", estas dos palabras resumen lo que Move On me suscita.



    Su nuevo álbum Memories lanzado este Septiembre de 2011 no ha hecho más que revitalizar todas mis fuerzas para seguir rindiendo este merecidísimo tributo a Bungle.

    Ha mejorado con la técnica, aunque ahora es más profuso con sus creaciones y las dosis de energía y vida las reparte de forma más equitativa y sutil a lo largo y ancho del álbum.

    El tema Numbers me recuerda inevitablemente a una catedral, totalmente diáfana, totalmente gótica. Sea la construcción o la contemplación de la misma, no puedo dejar de evocar situaciones y momentos lejanos de nuestro presente, pero con el toque cíclo y futurista de esta canción. De 7 minutos de duración, Bungle combina la suavidad de la guitarra con el frenesí de los bpm, bañados en un mar que resuena con notas de un órgano intangible.



    El tema homónimo del álbum, el que presumo que debe de ser el buque insignia de su nuevo álbum rezuma originalidad y radicalidad a partes iguales. Intuyo en la voz cierta tendencia rap un tanto comercial incluso, pero en lo profundo de los tejemanejes oigo resonancias lejanas y sonidos puros, de nivel atómico. Percibo en lo genuino de su matiz toda una carrera a sus espaldas, el fruto de una maduración que se ha hecho esperar y se ha prodigado en esta obra de arte. Lo usual es encontrar en Bungle arquetipos estructurales comunes a lo largo de su obra.

    Pero ahora algo ha cambiado, el tema Memories dura tan sólo 3:17 y demuestra en ello una inusitada brevedad. Bungle ha sabido capturar lo vívido de sus emociones, intuyo, y condensarlo en un sonido volátil, sensibilísimo y dispuesto a agitarnos los tímpanos con una energía intacta, como si brotara violentamente de un suelo magmático, que está latente en el disco.



    Otro tema que me ha impactado es The Siren, con los cantos agresivos y enérgicos de una mujer, que exige su propio espacio según entendamos la letra. La canción exige, reclama, obliga, y conquista. La potencia de la misma es comparable a la de un coro entero.



    Éste es el repaso que considero justo para Bungle de su carrera y su obra, en términos generales. Me gustaría seguir explayándome con más temas suyos, pero sería perder el tiempo, pudiendo animaros a que busquéis vuestras propias palabras...

  6. No soy demasiado asiduo a la música europea experimental o clásica. No soy un gran experto en música ni mucho menos musicólogo. Pero vivo la música con una intensidad que no se puede parangonar... Y esta pieza de Wim Mertens me demuestra que sigue habiendo reductos de placer por los que luchar... Pero más allá del título tan sugestivo, puedo decir que es una canción que crece progresivamente; parece tener planteamiento, nudo y desenlace. Parece que vibre al son de nuestras propias emociones. Wim Mertens es además musicólogo y ha hecho numerosas incursiones en la música concreta y experimental, por lo poco que he podido indagar.



    Espero que sea un reducto de placer, una brizna fresca entre tanta supina e insípida marisma.




  7. passa lenta la tarda
    entre els pollancres del
    crepuscle.
    convoque els mots i els silencis
    i al
    llarg del poema
    s’esmuny la paraula fosca,
    la paraula que només es pot dir
    a frec de llavis.


    parla’m. digues:
    el meu silenci
    és un riu d’aigües fosques
    cap a tu.

    digues:
    el temps
    madura
    calladament
    i vindrà l’instant
    i serà un dia entre tants dies.




    passa lenta la tarda
    entre els pollancres del crepuscle
    mentre lent s'extingeix
    el ritme breu del teu silenci.


    (Poema d'Anna Montero. Fotografies i retocs meus)

  8. Aranea

    2 jun 2011

    In the darkest,

    abandoned, dull places

    where nobody dares to stay,

    dwell small creatures

    oblivious to decay.

    You can see how their weaving

    breed their threads of death.

    In the most perfect silence,

    awaiting for an unwarned visitor,

    to fall in the invisible grave


  9. 8 abr 2011

    Dura erosión, marmóreas efigies

    estigia montaña es tu barroca cara,

    de Creta vástago, hercúleo enemigo

    cruzados pétreos pantanos de Marte,

    muestras ímpetu, coraje, brutal y

    salvaje estandarte.