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Reality Checkpoint
13 mar 2014
Alivia saber dónde estamos, sobretodo si nos debatimos entre la vida o la muerte, si soñamos despiertos, o si vivimos en un cibermundo de ensueño. Saber qué es real y qué no es la prueba de fuego definitiva para mantener cierta cordura y desarrollar pensamientos abocados hacia cosas palpables, un método científico o un pellizco en la mejilla, todo vale si es tangible, al menos en la realidad.La piedra de toque a veces no es, sin embargo, tan fácil de discernir. ¿A qué se agarra uno cuando todo está tan mezclado y enrevesado que cualquier cosa es tan puñeteramente cuestionable y relativa? Me gustaría divagar libremente sobre uno de los pocos animes de poderío poético y fuerza narrativa descomunal capaz de cuestionar las percepciones más primerizas y arraigadas que tenemos de nuestra propia percepción del mundo. Y todo esto en 13 episodios, año 1998, sin relleno ni fan service, sin rodeos. Eran otros tiempos. Hablamos de Serial Experiments Lain.Lo que rezuma un posible dibujo mono o simplemente cliché para los neófitos en el anime es probablemente una falsedad. Lain no se anda con chiquitas. Detrás de un acabo técnico un tanto mejorable y a ratos inexplicablemente defectuoso (un anime que está a años luz de virguerías audiovisuales como Akira o Evangelion, por mencionar algunas animaciones relativamente contemporáneas) se esconde un argumento desgarrador y apasionante a partes iguales.Ya en el año 1998 Internet era un fenómeno de masas en Japón, y se empiezan a vislumbrar señales inequívocas de una sociedad tecnodependiente, con los hikkikomori y los móviles adornados de llaveros como estandartes innegables de una ¿nueva? generación de jóvenes japoneses, inmersos en mundos cada vez más virtuales. Es pues de este contexto sociológico real de donde Lain parte. Conocemos una familia de clase media, normal, japonesamente normal: Lain, su hermana, su madre, su padre.Y luego, en la escuela donde Lain estudia, una chica muere. La muerte, he aquí el primer problema ontológico a tener en cuenta, el cómo este tránsito de un plano a otro da lugar a las primeras paranoias del argumento. Vemos desde un principio que la chica se arrojó desde un puente y que su alma parece estar, de algún modo u otro, presente en la Red. Un planteamiento poco o muy original, dependiendo del bagaje que tengamos, pero lo que más me atrae de todo ese asunto es la pasmosa desidia e indiferencia que caracteriza la narración de este anime en lo que respecta a los temas metafísicos, que son los que más duda y controversia acarrean. Morir, pasar de un lado a otro, ¿cómo, cuándo, por qué?Estamos ante un anime donde nuestro intelecto va a ser desafiado. El anime perfecto para plantearnos la información que este nos está dando, y más adelante, para ver cuánta información somos capaces de extraer y asimilar de todo el entramado caótico que es la Red de Lain. El mundo de Lain es frío e inexpresivo, carente de sentido. Funciona porque alguien engrasa el mecanismo, no porque las piezas así lo quieran. Ya desde un principio sabemos que es inútil buscar razones verosímiles a los hechos que ocurren, pues las mismas convenciones de nuestro mundo real sirven de muy poco aquí, donde los límites entre mundos distintos se desdibujan haciendo que nos preguntemos hasta qué punto somos realmente conscientes de lo que significa existir.Bajo estas premisas el argumento de Lain avanza de un modo que no voy, evidentemente, a revelar, pero lo hace mediante una amalgama interesante (y pionera en su día) de animación 2D, elementos 3D, y estéticas tridimensionales puramente abstractas junto con una ambientación genuinamente cyberpunk. Sin ir más lejos, Lain comienza ya al principio a ir con unas amigas a un pub llamado Cyberia, donde no nos hacen falta explicaciones de po rqué hay niños ahí a altas horas de la madrugada pasándolo en grande. Estamos delante de una sociedad pasiva, que no da señales de cómo funciona, simplemente se deja llevar por el avance inexorable de las máquinas.
Los videojuegos multijugador online, las drogas de diseño más vanguardistas, música electrónica experimental y una desconcertante alienación de las personas tienen cabida en Cyberia, el templo de la distopía cyberpunk por antonomasia. Pero hay algo que todo lo trasciende, y es, cómo no, la Red. Un misterio por descifrar incluso después del visionado de Lain. ¿Qué es la Red realmente?
Sería prematuro establecer un resumen, unas bases o una simple definición del sentido de Lain ahora, e incluso puede que lo siga siendo después de haberla visto. La reflexión que suscita el argumento es tanta como la locura a la que nos somete de forma paulatina. El símbolo que, y ya para finalizar, mejor representa la narración, el mundo e imaginario de Lain es la habitación de la susodicha protagonista, donde comienza a instalar un pequeño ordenador legado de su padre y termina siendo absorbida ya irremediablemente por una vorágine de supercomputadoras, cables y pantallas que parecen haber surgido de otra dimensión, como si la nuestra cediera a la Red, en contenido, en reglas y en sentido. Como si el mundo que hasta ahora habíamos considerado el normal, por defecto, resultara ser un burdo sucedáneo de un entramado incomprensible, superior.
Se sugieren profundos puntos de debate filosóficos como la tecnodependecia, la identidad personal, la cosmogonía del mundo virtual o directamente la religión desde un punto de vista retorcido. Lain es asimismo un anime adelantado a su época en tanto ya sacaba a la palestra conceptos tan necesarios en la actualidad como el hipertexto, la nube o el modding, retratados buenamente en la que considero una obra maestra que, por si fuera poco, tiene el privilegio de estar acompañada de una música que se adhiere al argumento con gran facilidad, pues nos transmite incertidumbre, temor, perturbación y locura.Lo que entendamos al final de la historia dependerá de las creencias que tengamos y de cómo veamos el mundo que nos rodea.Y ya para cerrar el círculo que hace ya mucho que comenzó, dejo un tema llamado Reality Checkpoint de Logistics, llamado así en referencia a un misterioso graffiti que alguien escribió sobre una farola que hay en Cambridge: Reality Checkpoint. Sea para los borrachos que necesitan comprobar dónde están o para que los estudiantes que vivían en la burbuja den su primer paso hacia el mundo real que hay más allá del campus, sirviendo la farola de salvoconducto, este curioso hito improvisado nos viene que ni pintado para resumir la idea transversal de Lain, el comprobar que seguimos en la realidad.Consumado por Godadá a 17:43 | Continentes anime, desconcierto, discoteca, distopía, futurismo, laberinto, manga, música electrónica, narración, paranoia, perturbación, relatividad, simbolismo | 1 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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The Lighthouse
13 feb 2014
No gods or kings, only man, with these very words we are welcomed into the undersea city of Rapture. Where are we? What is Rapture? It is too soon to put such things into question. Let us first delve into the intricacies of the world, setting and plot of Bioshock, a major masterpiece, largely acclaimed as a salient feat in the crowded realm of shooters, the so-called genetically enhanced shooter.As it is not my intention to deconstruct the playability of Bioshock, I will skip comments about whether that power-up is good, this weapon is too overpowered or how come is the AI so easily predictable. These aspects are of no concern to me, be it because I am a man of no trifles or due to my natural attraction towards plots instead of graphics. Much time has passed since Bioshock was released in 2007, a time from which many new ideas have arisen, but few of them, I dare say, could dethrone the unique flavour distinguishing this intriguing setting which is Rapture.
Even though I have often enjoyed epic, majestic introductions to dauntingly endless plots, I do also find beauty in brevity, which is carefully employed in the beginning of Bioshock. There is a plane crash and we are immediately put into the place of Jack Ryan, an anonymous person (from whom we barely know anything) who falls off the plane, ending up amidst the Atlantic Ocean. It is by a cunning chance that we have a glimpse of a distant lighthouse, whither we know we must go. One could think that such a chance is too unbelievable or even emmersive (the opposite of immersive), but there is one thing one should take into account when playing video games: an introduction does not have to imitate the standards of cinema, playing right away in the first moment compels us to think all of a sudden where are we, why, and what happens, as in this case, if we try to swim there.
Eureka! A secret stairway leading to an underground, unknown maze. No weapons, no items, just Jack figuring out where is he. ¿Has this all been devised by a single human mind?
The avid beholder will have noticed by now the perfectly decorated walls and stairs that expect us to get further, to the innermost, darkest corners of Rapture. The former paradise of utmost human freedom: now sunken, lying on the forgotten depths of oblivion. The architecture is genuinely inspired on Art Déco, an artistic architecture current which reached its summit throughout the 20s and 30s, with the Empire State Building, famously crowned by King Kong, as its most memorable milestone. Some subtle sounds start to approach our ears, the more we hesitate, the less we know about this place. An urgent need of moving on is empowering us to be fearless, eager and carefree.
It is from now on when the leitmotiv of Bioshock unveils to astound our senses: it is 1960, we are adrift and abandoned, left to the mercy of this strange and ravaged city of Rapture. We listen to Andrew Ryan, the so-called creator of this paradise once thought to foster free-thinking, atheist morality and technocratic government. His urgent and frantic words seem to be the messy speech of the fool who is going to receive an incoming death.
The more we learn about the plot, the less likely is it for us to go back. Instead, we carry on with our curious exploration of uncharted domains. I personally enjoy the beginning of Bioshock in that it encompasses a tempo that is progressively unveiling secrets and absorbing us, until the very point of no return when we get on the bathysphere , the vehicle that transports us to the presumable origin of all this chaos and decay.
For some reason, this secret place is now plundered, empty and full of trails leading to twisted schemes. To the average shooter player this might pass unnoticed, but if you happen to be interested enough you will then pay attention to the way our first enemies (weren't we supposed to be alone? Who the hell has survived here and why?) turn up. The way we are forced to feel bound to this demonic labyrinth (water overflowing, floodings disabling any escape route) in a matter of seconds, the scattered remains of the crashed plane we had took much before being swept with the violence of oceanic currents.
A new voice bangs in via radio: Atlas, a poor man whose wife and son have been dragged by these fatal waters to the innermost hideouts of Rapture. Violins in the soundtrack, the image of the ascending lift escaping the flooding and the supplicant shouts of Atlas begging for sympathy to rescue his family would surely be the perfect symbol of despair one feels when playing Bioshock for the first time.
Jack holds a rusty spanner tightly (and I find this a powerful way to describe the idea of despair and confusion: the need to find a weapon to face unknown foes who are just starting to scavenge other valuable items or to stalk us from their dark whereabouts) as though his life depended on it.
If we dare to venture further, we will soon come across with a mighty... friend? enemy? called Big Daddy, masked protectors of strange mutant girls who are also scavenging every corner for certain substances called ADAM, a kind of drug that has wreaked havoc among the former inhabitants of this disturbing undersea city: Rapture.
Almost unarmed and defenseless, we witness how one Big Daddy drills a Splicer (the mysterious human survivors of this city) to a gruesome death, which is a valuable lesson we should not forget: do not pick on these little mutant girls if you come across with any.
Furthermore, it is by mere exploration of walls and floor that we run into scattered tapes with key recordings from different people who passed away with greater or lesser violence, narrating us frightening facts and unveiling terrific secrets of this hellish maze, right before they either committed suicide or were killed by unfortunate events, as though somebody or something had been silencing them.
I have long spoken about the details and first impressions of Bioshock, but not of its gameplay, which is good enough to keep us hooked to it, but not much innovative, a flaw that shouldn't impede the glory of Rapture to enthrall us until we want to discover what the hell happened in this damned place. We do have liquid nitrogen throwers, psycho powers, drug enhancers, crackeable vending machines and other weird stuff that makes up a solid array of playable choices, but this is not a reason for which one should really play such a game.
If you do enjoy to be captivated and mesmerized by a disturbing and gripping plot, go ahead and do not hesitate at all to give it a try.Consumado por Godadá a 16:25 | Continentes Art Déco, desconcierto, distopía, narración, paranoia, perfección, perspectiva, profundidad, simbolismo, videojuegos | 0 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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No te mees encima
12 ago 2012
Personalmente, no sabría decir mucho de Miguel Delibes, más allá de simples indagaciones en wikipedia sobre su dilatada carrera novelística y su plaza en la Real Academia Española. No he leído otro libro de él que no sea El Príncipe Destronado, del que voy a vertir mis reflexiones más pequeñas y cariñosas. Es el primer libro que leo en dos estadios bien distintos de mi vida: pubertad y e incipiente madurez. Cuando lo leí con 13 años no reparé en la discusiones casi enfermizas de los padres, en la negligencia intencionada de las criadas o la desidia que muestra la Domi con Quico. Ahora, con 23, toda esta vorágine familiar me resuena muchísimo, como comprimida debajo de un revestimiento pueril.El Príncipe Destronado es un concepto recurrente y literalmente repetido en la novelita, además de ser un título meridianamente claro, para pequeños y grandes. Me hacen gracia las referencias a la España antigua tardofranquista, con La Conquista del Oeste y los cromos (que siempre tanto nos han enzarzado en búsquedas desesperadas), el ColaCao y los Chupachups, enmarcados en una familia fuertemente paternalista y de carácter conservador.Además, en infinidad de veces, se reprende a Quico, el príncipe destronado, por repasarse, es decir, por mearse encima. A lo largo de la vívida descripción que Quico hace de su familia (en cierto modo el narrador es externo pero no omnisciente, y el léxico de Delibes adereza la visión reduccionista e ingenua de un niño de 4 años) vemos a Pablo, el primogénito, que tiene miedo de enfrentarse a su padre y decirle que no, algo en lo que su madre decide ayudarle. Vemos asimismo las tentativas de las criada Vito para besarse con el Femio a escondidas, algo que sorprende a Quico y lo ve como una mordedura vampírica. La madre de Quico es descrita como la bata blanca de flores, acertado recurso que magnifica la visión caprichosa y sesgada de los niños. El padre mata a muchos malos en la guerra y sus hermanos son testigos de la pasividad alarmante de un padre mezquino con su mujer y ausente. Todo esto descrito con todo lujo de detalles, pero bajo el tamiz de Quico, el príncipe destronado de cuatro años que mucha faena tiene ya para recuperar su posición otrora triunfante, usurpada por su hermanita de un año.La madre de Quico se siente derrotada y le mortifica pensar cómo será Quico de mayor, mientras mantiene una relación con otro hombre:-Lo malo es luego -dijo-, el día que falta Mamá o se dan cuenta de que Mamá siente los mismos temores que sienten ellos. Y lo peor es que eso ya no tiene remedio.
El Príncipe Destronado es, sin duda alguna, el paradigma de la lectura madurativa, la lectura por fases que se van superponiendo, desde el niño que se siente marginado hasta la familia desestructurada y envenenada por la desidia del conservadurismo. Un libro que hay que leer, como mínimo, dos veces. No quisiera yo acabar diciendo estas palabras de la madre apática:-Lo nuestro hace años que ha terminado -señaló a Quico con la barbilla- pero están éstos y hay que fingir. Mi vida es una comedia.
Consumado por Godadá a 8:34 | Continentes Delibes, literatura, narración, novela, perspectiva, prosa, ruido, vida | 1 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Lupus
1 jul 2012
S'ha vessat moltíssima tinta vers els llops, però mai fins ara no havia llegit un llibre que condensés tan bé tot el folklore, imatgeria i superstició a propòsit d'una interessant novel·la històrica d'intriga. Els Llops de Francesc Puigpelat és una història apassionant que, malgrat que estigui recoberta de cert envoltori amb reminiscències a telenovel·les de disputes i nissagues familiars, acaba traspuant una gran transcendència literària gràcies a les seves constants referències literàries i cinematogràfiques (i fins i tot una d'autorreferencial molt interessant on apareix el propi Puigpelat en tant periodista d'un retall d'article). La imatge del llop, ítem totèmic, literari, cultural i atàvic, al capdavall. Tant és així, que Llop ha acabat formant part de l'onomàstica a través de diferents llengües i cultures. I el temple ocult a Balaguer, testimoni atemporal de l'adoració i l'odi cap als llops, cruïlla inefable de totes les cultures i èpoques. Com si el llop gairebé fos un déu cínic que ha aclaparat tota la humanitat al llarg dels segles. No dóno detalls de la història perquè ni cal destripar la història ni m'interessa fer-ne un recorregut ordenat.Ja Fèlix Rodríguez de la Fuente els va desmitificar, però no queda dubte que sempre hi guardarem un lloc de prejudici i fatalisme cap aquests animals d'enorme poder simbòlic.Personatges com el dimoni de Montclar que "s'esbargeixen mitja hora amb una meuca", o com El Coronel Carles Forné, que "disparen i maten com si es tractés de jugar al pòquer amb les cartes marcades". En tot el llibre hi trobem descripcions rurals i brutes, esdeveniments ignominiosos descrits amb el detallisme més escabrós i relacions entre personatges cíniques, fredes i inestables.Abans de matar per primer cop un home, vaig tenir escrúpols. Tenia el cap del moro en el punt de mira. Estava de perfil, el rostre colrat, sense afaitar, cobert amb un turbant llardós, la barba un xic grisenca, amb la culata del fusell a la galta. I els ulls, quins ulls! Negres, orgullosos, que miraven cap a una altra direcció, però era quasi com si -per algun rar reflex, per un estrany efecte òptic- haguessin descobert la meva figura rere les branques d'una savina. En les caceres pel secà, amb el mateix rifle, havia matat centenars de perdius, de conills, de senglars immòbils. Però aquell moro...
Trobem personatges que creixen, maduren i acaben fent honor als seus avantpassats, als seus cognoms. Acaben sent llops.
També he gaudit molt llegint el llibre com a oriünd de Lleida que sóc. Reconec que a l'haver acabat de llegir, vaig sentir una curiositat molt tafanera per dins meu que m'incità a visitar la ciutat de Balaguer, inconeguda encara per a mi, malgrat que hauré travessat algun pont de la ciutat en autocar quan anàvem d'excursió a la Val d'Aran.
I, no sé per què, he sentit la imperiosa necessitat de relatar el que em suscitava l'estil literari de Puigpelat i fins i tot el seu cognom. Aquest Puigpelat té un cognom de genuïna sonoritat rural i maldestra; és un cognom perfecte per als bandolers catalans del segle XVII o bé un malnom idoni per als més cràpules i guineus de la societat, lladregots de pa sucat amb soli o buscabregues. Nyicris, com diria en Vegeta. Ara mateix em ve al cap un possible personatge, amb certa reminiscència al Lazarillo, anomenat Ratapelada. Algú que seria capaç de sobreviure en una porquera emportant-se a la boca el que mengen els garrins, incloent-hi la merda seca. Que robaria als nens petits els pocs diners i aliments que duessin i violaria dones abans o després d'assassinar-les. Tanmateix, hom hi podria trobar un resquici d'humanitat i misericòrdia en un ésser d'aquestes característiques tan miserables moments abans que algú altre (potser un tal Camabruta) li etzibés una dreta perfecta i li trenqués la mandíbula, tot seguit d'una martellada al crani per a rematar-lo i enviar-lo a l'altre barri sense escrúpols, sense enterrament, colgat en un aqüífer o en un fangar oblidat, on els cucs hi farien cap.Perquè, no ho oblidem, la mort que hi trobem en aquest llibre és una mort pràctica: el triomf de la terra sobre el cadàver. Restar colgat tres o quatre metres al fons per a tota l'eternitat. Diuen que els llops en maten d'altres si els veuen patir. No s'estan amb floritures.Consumado por Godadá a 2:29 | Continentes criaturas, literatura, mitología, narración, novela, perspectiva, sugestión | 0 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Desaliento
21 may 2012
El Proceso de Franz Kafka es una obra cuyos referentes podrían encontrarse fácilmente en la vida del torturado y atribulado escritor (que en realidad nunca aspiró a ser escritor, cosa de la que dan buena cuenta los capítulos inconclusos y desordenados adjuntos en la novela inacabada). De todos modos, el principio y el final de la obra pueden servir para tentar la idea vertebradora y conclusiva de toda la obra: el desaliento ante la justicia opaca, inapelable e inexorablemente demoledora. Un leitmotiv pesimista, pesadillesco y, a la postre, kafkiano. Pues no es sino leyendo a Kafka que este adjetivo cobra vida.La condena empieza desde el desconocimiento. A pesar de que Josef K., el protagonista, ignore los motivos de su detención, ello no será óbice para que no ceda ni un ápice en su lucha contra la sinrazón de la justicia, representada en una suerte de funcionariado corrompido e irreal. Muchos detalles que arrojan coherencia sobre el asunto se ignoran y en lugar de eso, Kafka pareció centrarse en una crítica capital hacia la incomprensión del sistema judicial y su aislamiento en una remota torre de marfil. El pintor Titorelli es como un adivino, un clarividente con afortunadas influencias y de incisiva charlatanería:Estamos hablando de dos cosas diferentes: Por un lado está lo que establece la ley, y por el otro, lo que yo he visto personalmente. No lo confunda usted. La ley, y no la he leído, dice que el inocente será absuelto. En cambio, no dice que se pueda influir en los jueces.
Dejándome a muchos otros en el tintero, Titorelli es el personaje que mejor funciona alegóricamente como el oráculo de Josef K. para descubrir los tejemanejes de un sistema judicial que le es inexpugnable e inalterable.Siendo detenido desde la primera página, Josef. K no cesa en su vida cotidiana, sentimental y privada. Y, después de un año, todo ha sido en vano. Nada ha servido, si bien todo el mundo, desde las niñas de Titorelli hasta el capellán de la catedral, pertenecían de algún modo u otro al tribunal. Todos parecían estar en una inefable conspiración contra Josef. K, solo ante la justicia, que de un modo implacable y silencioso, ejecuta al protagonista, sin saber el motivo de su condena:La lógica de las cosas es inquebrantable, pero a un hombre que quiere vivir no se le resiste. ¿Dónde estaba el juez, al que nunca había visto? ¿Dónde estaba el tribunal supremo, al que nunca había llegado? Levantó las manos con todos los dedos abiertos. Pero las manos de uno de los hombres se posaron pesadamente sobre la garganta de K., mientras el otro le clavaba el cuchillo en el corazón, dándole dos vueltas. Con ojos a punto de quebrarse, K. vio todavía cómo los dos, mejilla contra mejilla, estaban agachados sobre su cara para observar el final. "¡Como un perro!", dijo. Era como si la vergüenza fuese a sobrevivirle.
Consumado por Godadá a 15:24 | Continentes desconcierto, Kafka, laberinto, literatura, narración, paranoia | 0 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Pasividad
7 feb 2012
Con el teléfono en la mano me dijo: "Los empleados de pompas fúnebres ya esperan hace un momento. Voy a pedirles que vengan para cerrar el féretro. ¿Quiere antes ver usted a su madre por última vez?" Dije que no. Ordenó por teléfono, bajando la voz: Figeac, diga a los hombres que pueden ir".
¿Qué es la pasividad? Tal vez podamos explicarla, a corte literario, a través de El extranjero de Albert Camus. La historia discurre de una forma tan lúcida a la par que desconcertante que a uno le dan ganas de dejarse llevar por la atmósfera cínica, indiferente, prosaica e incluso mordaz de la novela (novelita corta, no sé si llamarla nouvelle) y no andarse con chiquitas narratológicas. Focalización interna, narración nada iterativa y mucho monólogo interior (ordenado tal vez como simples diálogos indirectos).La pasividad, en principio, es no hacer nada. Por ende, podría considerársela como algo meramente individual, como un proceso de nulidad comunicativa y a la postre humana, social. Pero la pasividad, puede ser quizá, un suceso que necesita la intervención de la sociedad, eso sí, alienante. La intervención del prójimo que te despoja de autonomía, la intrusión indeseada de mentes pensantes ajenas, sustitutorias.Meursault, su protagonista, no recuerda a su madre, como tampoco se plantea siquiera el amor hacia su fogosa Marie, con la que se deja llevar mirando sus senos mientras van al cine, a bañarse en la playa o a corresponder en silencio las inquietudes existencialistas de la muchacha:Por la tarde, Marie vino a buscarme y me preguntó si quería casarme con ella. Le dije que me daba igual y que podíamos hacerlo si era su deseo. Me preguntó entonces si la quería. Contesté, como ya había hecho una vez, que nada significaba eso, pero que ciertamente no la quería. "¿Por qué te casarías entonces conmigo?", dijo ella. Le expliqué que la cosa no tenía importancia alguna, pero que si ella lo deseaba podíamos casarnos. Además, era ella la que lo preguntaba y yo me limitaba a responder que sí.
Casi de casualidad, Meursault mata a un árabe. Nada de crimen motivado por xenofobia, venganza o arrebato irrefrenable. De hecho, es un crimen pasivo, por mucho que cueste creerlo. Comente un crimen casi como influenciado por su amigo Raymond, que tuvo unos rifirrafes con algún árabe, hermano de su ex-mujer (a quien maltrata con desdén).Toda la segunda parte del libro relata cómo se celebra un juicio de pura ficción; lo remarco porque resulta curioso que las pruebas y los alegatos tomen como punto de referencia la vida pasiva e insensible (en palabras del fiscal) del protagonista, y a partir de cavilaciones sobre su persona se llegue a un veredicto fulminante.Sólo una intervención puntual del abogado nos trae atisbos de sensatez, como desvelando la suspensión de incredulidad del juicio:¿Se le acusa, en fin, de haber enterrado a su madre o de haber matado a un hombre?
Pero esta distinción entre lo estrictamente judicial y las divagaciones fantasiosas parece caer en saco roto. Describiéndonos el juicio, los testimonios y el insoportable calor, Meursalt acaba siendo juzgado como persona antes que como criminal. Su abogado habla incluso por él. El fiscal se aventura a decir que puede ser juzgado por los demás crímenes que sobre los que se ponderará en la misma sala. Le acusa (en un momento álgido que desposee de individualidad a Meursault y lo traslada al plano humano, atávico) de:Les pido la cabeza de ese hombre -dijo-, sin la menor preocupación se la pido. Pues aunque haya tenido, en el curso de mi ya larga carrera, ocasión de reclamar penas capitales, nunca como hoy he sentido ese penoso deber compensado, equilibrado, iluminado por la conciencia de un mandamiento imperioso y sagrado y por el horror ante el rostro de un hombre donde nada leo que no sea monstruoso.
No importan ni las extremaunciones ni las reconsideraciones en el lecho de muerte. Un final irónico pero trágicamente profundo, un sesgo brillante de la humanidad condensado en la pasividad, esto es, la susceptibilidad de dejarse llevar y corresponder así el mal hacer del "prójimo". ¿Es, pues, la pasividad, pecado del sumamente individualista o complicidad hacia una sociedad decadente?El extranjero, Madrid: Alianza, 2009, Traductor: José Ángel ValentePD: La portada de esta edición inglesa me parece ilustrar mejor las sensaciones que produce la lectura.Consumado por Godadá a 14:13 | Continentes Camus, desconcierto, literatura, narración, novela, perspectiva, sugestión | 0 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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El punto medio: Underdog
7 nov 2011
La entrada de hoy versará sobre un manga, algo inédito hasta la fecha. Pero no me interesa realizar un análisis extensivo del mismo, ya que ni quiero centrar capitalmente mi atención en un manga en concreto ni me considero lo suficientemente experto. Voy a realizar un análisis muy superficial y personal, sin más. Voy a fijarme en los detalles, conceptos y el nivel de abstracción que posee, que ya que lo menciono me parece muy interesante.Estamos hablando de Underdog, publicado hace ya medio año por Noiry (a quien tengo el gusto de conocer). Creo que sobran las palabras, ha sido, junto con las otras publicaciones de la pionera línea Gaijin de Glénat, un éxito abrumador, según me consta en las redes sociales y opiniones varias. Tuve el placer de que ella y Black Velvet (la ayudante de guión) nos lo dedicaran, por lo que al leerlo me he sentido acompañado de tú a tú con las mentes creativas. Ante todo, felicito a las autoras por haber elaborado una historia muy sincera. Digo sincera porque los diálogos rezuman vitalidad (también se nota que no partimos de una traducción sino de un guionaje desde 0), espontaneidad; el dibujo a la par que expresivo es sugerente. Ahora entraremos en detalle hacia estos asuntos de menor talle.Cuando leo, escucho o disfruto una obra de arte, me gusta detenerme en los detalles y en las partes más sugerentes; aun abandonado el leitmotiv o la parte más trascendental, puede uno igualmente disfrutar al mismo nivel. De Underdog no voy a hablar, como he dicho, in extenso. Para más señas, diríjanse al mismo tomo o a otras reseñas y comentarios, pero diré que esta historia se puede resumir desde mi punto de vista con la conjuntiva (que no disyuntiva) Vida y Muerte. Es quizás una expresión algo trillada, un tanto sobreexplotada en muchísimos lugares, pero nos sigue sirviendo, puesto que mi intención es ir al grano sin buscar las etiquetas más originales.Primer contactoEl título me hizo pensar, ya que tras indagar un poco, descubrí que underdog es un término recurrente en la cultura anglosajona (derivado de las carreras de perros, tiene ahí su origen etimológico: cuando nos referimos en español al "caballo perdedor") para referirse a aquellos sectores desfavorecidos o personas en quien no se deposita ninguna garantía para salir adelante (aunque luego reciba apoyo). El título me parece un ejercicio de abstracción loable, ya que con una sola palabra se condensa una compleja fusión de concepciones universales como son la sociedad, y a más concreto nivel, la traición, guerra o paz.Y siguiendo en este sentido, cómo no, llamaré la atención sobre la portada. La misma Noiry nos revela en el epígrafe (1) que la portada original fue en realidad otra en la que vemos a Black Dog desde un plano quizás más "comercial" o como ella misma dice, shonen. La pose me transmite quizás una falta de madurez después de haber leído la historia, como si la acción tuviera que primar. Así que comprendo perfectamente las inquietudes de la autora cuando quería obtener la piedra angular, aquello que representara de un sola vez toda la compleja amalgama de contenidos de Underdog. A título personal, creo que la representación del perro agresivo desentona con el semblante irascible pero lúcido de Black Dog de la portada, de todos modos la elección ha sido logradísima.Definir sin concretarAbrimos el manga y nos adentramos en la historia. Ya de entrada, para alguien que sea observador, se podrían hacer paralelismos con la Guerra de Irak, que nos es reciente, o cualquier otro conflicto armado del siglo XX. Pero el guión, bien hilvanado, no quiere explicitar fechas, lugares, ni concreciones. Es la guerra. El concepto en sí, representado de forma paradigmática. Quizás algunos nombres como Yuri, Volkov o Sergei nos remitan a la cultura rusa, pero para mí no dejan de ser antropónimos sin relevancia en este caso. El caso es que en ninguna parte de la historia se nos remite a la realidad o a concreciones de ningún tipo (algo que irónicamente se explicita en la lápida del final (2)).La insignia Canidae (plural en latín de cánido) engloba una familia de mamíferos muy respetable. Aunque el nombre en clave del protagonista sea Dog, no puedo evitar pensar en el lobo (tampoco me refiero concretamente al personaje Wolf), aquel incomprendido can, temido y odiado hasta que Félix Rodríguez de la Fuente los sacara a la palestra con todos sus encantos y facetas entrañables, desmitificando una imagen infundada un monstruo solitario y hostil. Ya esto debería hacernos pensar en el perro negro, un motivo omnipresente en la historia.Abstracción y simbolismoIntroduje la dualidad Vida y Muerte y voy a justificarlo. Ya la misma historia nos dice al final que "la vida no tiene sentido sin la muerte" (una máxima conocida por muchos pero asimilada por pocos). El trato de Dog con la Muerte (3), representada de forma antropomórfica y bella (una belleza comparable a la de las femme fatale) nos induce a pensar en la tentación, digo tentación como hecho motívico en la literatura y demás artes, por ejemplo. La única diferencia de esta Muerte y el diablo que tentó a Jesús al desierto (por rescatar el ejemplo más antiguo) es nula. La diferencia persiste en el tentado.Dios es representado de forma solemne, brillante (se necesita cierta contraposición con la Muerte) y también austera, contra todo pronóstico. Digo austera porque el dibujo da la sensación de entidad tangible, de persona realmente humana. Lo que quiero decir con esto es que la representación de tales entidades está sujeta a la simple imaginación humana (desde luego, es una representación enésima en la imaginería humana), pero lo que me gusta de Underdog es que es una dicotomía creíble. Digo creíble en el sentido de que puedan estar sentadas en el mismo banco (4). No sé a los demás, pero a mí, la escena final, me pareció muy cargada de simbolismo y de una forma acertada, por cierto.Es creíble, insisto, porque Dios habla de tú a tú con la Muerte, a diferencia de la mayoría de representaciones (no siempre cristianas) donde se posicionan el bien y el mal como dos planos que no pueden coexistir, totalmente separados, cuando en realidad esto no sucede. Lo más importante de todo esto, en resumen, es que la Muerte y Dios se consideren el uno al otro necesarios, porque, al fin y al cabo, es una dicotomía complementaria.A esto debo sumarle el hecho de que tanto Dios como la Muerte se hayan caracterizado, bajo opinión, de una forma claramente andrógina. Sobre esta caracterización descansa la entidad abstracta pero humana, indefinida pero clara, de ambos personajes.En relación con Dios, encontramos el personaje de la sacerdotisa, caracterizada de una forma inusual pero muy justificada (sobretodo gracias a las aclaraciones del epílogo). De porte seductor, Ada Vogel es un personaje rescatado por Dios, y por ende sumiso en cierto modo a él. Me hizo pensar bastante el nombre de Ada Vogel. Vogel, que en alemán significa pájaro... y a esto le añadimos el pájaro a quien Dios otorga la existencia y posteriormente elimina la Muerte (5). Este detalle me transmitió fragilidad e impotencia: es tan fácil nacer y también tan fácil morir...También Ada Vogel es otra muestra clara de abstracción, donde los tatuajes, el calzado deportivo y el semblante atractivo friccionan con la vida ascética y apartada de una iglesia (o ermita, según se contemple), algo que da buena cuenta de todas aquellas incomprensiones de los ajenos a una fe, pero también de lo que puede llegar a trascender la fe sobre banalidades como el aspecto físico.El punto medioAntes hablaba de los lobos como criaturas injustamente repudiadas. Sin embargo, esto no quita que puedan matar a otro ser vivo si así lo deciden. El perro que se representa en esta historia me dio que pensar, máxime cuando la misma Muerte lo califica como "tu guía ahora que caminas fuera del destino" (6). La representación de la mesura, el temple, el raciocinio: en definitiva, el punto medio, se puede extraer del perro que acompaña a Dog. Fijémonos en un detalle que merece la pena sacar a colación: poco antes de que Dog tienda la emboscada a Yuri, el primero recibe una feroz resistencia y es el perro quien embiste a un hombre que casi dispara a Dog (7). Parece que el "guía" ha intervenido en pos de algo que él considera necesario: justicia.Sin embargo, después de que Yuri Krishnev haya dimitido y se haya hundido en el escarnio público, Dog regresa para acabar con él. Tras la interrupción de Dios, Dog confiesa haberle mentido, lo que significa que va a matarle. Yo me he fijado en el perro... acompaña a Yuri de un modo afable y para nada desdeñoso (8). Es como si el mismo perro, el "guía", sabio y considerado, hubiese perdonado a Yuri, pero parece mostrarse consternado cuando Dog apunta a Yuri en el ascensor. Quién sabe... pero lo que sí es cierto es que este perro es el símbolo del punto medio en Underdog, repito, una vez más, bajo mi humilde opinión.
Sugestión
Para acabar, me gustaría hacer mención también al gran poder de sugestión de algunas escenas de Underdog. Por ejemplo, cuando Ada Vogel reclama a Dog tras un sueño intranquilo (a lo que Dog responde con una expresión llena de candor e inocencia) me da la impresión de estar asistiendo a un sutil acto amoroso (9).Sin ir más lejos, la misma mentira final de Dog deja las puertas abiertas a una última reconsideración, aunque mucho me temo que cumpliera con su palabra (o sea, de haber mentido en realidad; qué extraño suena).La expresión "barbudo cósmico" (10) hace referencia, en un éxtasis de humor y acción, a aquel Dios entrañable del imaginario infantil, y por consiguiente, falaz e irreal. Pueril.Y regresando una vez más al título (puesto que uno acaba entiendo el título al final de una obra), el "caballo perdedor", por así decirlo, es el que contra todo pronóstico encuentra una solución por sí mismo... Aquí es donde concluyo mi análisis, que ha durado más de lo previsto (cosa que pone en duda mi promesa de no alargarme demasiado), pero que ha procurado ser sincero.Como final entreabierto o entrecerrado, según se mire, de la historia, termino yo también esperando con cierto recelo futuros cabos que atar.Una vez más, mis felicitaciones a las autoras Noiry y Black Velvet y agradecimientos a ti por leerme.
1: Me refiero a el "cómo se hizo" después del epílogo. (Extras)
2: La lápida muestra los años 19XX - 20XX. (Epílogo)
3: (Muerte)
4: (Epílogo)
5: (Epílogo)
6: (Depresión)
7: (Aceptación)
8: (Aceptación)
9: (Depresión)
10: (Aceptación)
Consumado por Godadá a 14:48 | Continentes manga, movimiento, narración, Noiry, perspectiva, simbolismo, sugestión | 4 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Chrono Cross: La encrucijada musical
6 nov 2011
En esta entrada no merece la pena hablar extensivamente del videojuego que os presento puesto que el mismo vídeo ya está narrado y acompaña los hechos más remarcables y significativos de Chrono Cross en lo que concierne a la narratología, esto es, el estudio de los distintos niveles y características de la narración, grosso modo.Para alguien a quien le gusten los videojuegos, Chrono Cross es un imprescindible por su argumento, su disposición de personajes y lugares, su desarrollo jugable pero sobretodo su música (compuesta por el ecléctico e incombustible Yasunori Mitsuda). Lanzado en el año 1999 en Japón y en el 2000 en EEUU, nunca llegó a Europa y con él nos perdimos como clientes del mercado PAL una interesantísima lista de títulos imprescindibles como Parasite Eve o Valkyrie Profile. Ya han sido muchos los videojuegos que han empleado la baza de la dicotomización espacial, es decir, la división de un mismo lugar en dos facetas o versiones normalmente complementarias y explícitamente opuestas. Ello sucede en The Legend of Zelda: A Link to the Past cuando viajábamos del Mundo de la Luz al Mundo Oscuro y viceversa, o en los escalofriantes rincones de la escuela, el hospital o simplemente los desolados vecindarios de Silent Hill. No obstante, pocos o casi ninguno habían puesto tanto esmero en caracterizar todos los lugares, con sus correspondientes dicotomías, con dos versiones de la misma canción que están sujetas al contenido argumental de dicho lugar.La historia de Chrono Cross merece la pena conocerla de primera mano; en su defecto, tenéis un vídeo explicativo en el que ya sugiero sus primeros aspectos, por así decirlo. narrativomusicales.
Consumado por Godadá a 10:44 | Continentes música, música de videojuegos, narración, perspectiva, sugestión, videojuegos | 1 disertaciones | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |